Cuando hablamos de Taylor Swift, podemos encontrar diversidad de opiniones, gustos y valoraciones. Sin embargo, sus más de 280 millones de seguidores en Instagram, su última gira The Eras Tour, que agotó estadios en minutos, convirtiéndola en la gira más taquillera de todos los tiempos según Billboard, o el récord de ventas de álbumes físicos en plena era del streaming con su último disco, son cifras objetivas que hablan por sí solas y que posicionan a la cantante como un fenómeno global.
Ahora bien, donde sí podríamos entrar a debate es sobre si su éxito se debe solo al talento musical o hay algo más. Y lo cierto es que la respuesta, especialmente desde la perspectiva del marketing, es realmente interesante.
Para comenzar a responder a la cuestión planteada, debemos primero entender cuál es el producto, es decir, qué oferta de valor pone la artista en el mercado a disposición de quien quiera escucharla, y es que, como la propia Taylor reconocía en el podcast New Heights (2025) ella no está “solo en el negocio de la música, sino también en el negocio de las emociones humanas”. Su frase no es casual, sino que resume con bastante precisión lo que ha venido siendo su trayectoria desde los inicios, que no es solo música, sino una estrategia coherente donde la marca personal, el storytelling de su vida y la especial relación con su comunidad, en ocasiones difícil de entender para los que no forman parte de ella, forman una estructura perfectamente integrada. Nada parece completamente improvisado. Cada lanzamiento, cada grabación y regrabación, incluso cada transición estética de la artista, forman parte de una marca cuidadosamente construida, la marca “Taylor Swift” cuyo valor según Forbes (2024) supera 1.600 millones de dólares.
En este post vamos a analizar cada uno de los factores que la han llevado a alcanzar tal éxito mientras lo relacionamos con conceptos de marketing básicos, pero actuales y muy útiles.
- Una marca personal que evoluciona con su historia y su público
Taylor comenzó posicionándose como la chica del country adolescente. Su primer posicionamiento, muy diferente del actual, fue claro: una joven compositora de historias sentimentales en el mercado del country estadounidense. El encaje producto-segmento era casi perfecto, de ahí su éxito inicial. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que ese posicionamiento no bastaba para llegar al público mundial y decidió dar un paso del country al pop. Este cambio de estilo no fue solo un giro musical, sino una decisión estratégica de mercado que le abrió los oídos de una población mucho más amplia y que reflejó hasta ahora una de las principales ventajas de la artista: su capacidad de adaptación. Más adelante, Taylor ha ido aproximando su estilo y música al de su público con reivindicaciones explicitas a la igualdad de género y derechos LGTBI, siendo precisamente mujeres y personas del colectivo sus fans más destacados, o ha oscurecido su apariencia y letras a raíz tras resurgir de cancelaciones que casi arruinan su imagen.
La forma en que esta artista maneja su apariencia, su mensaje y la forma en que da el mensaje, deja claro que el producto no es únicamente la música. Es también su identidad pública, sus valores y su narrativa. Es la coherencia entre estos elementos lo que blinda su imagen cada vez más y genera confianza a largo plazo en sus seguidores.
- Su discografía como storytelling continuo y ordenado de su vida
Uno de los principales pilares de su éxito es el uso sistemático del storytelling. Desde sus primeros discos, Taylor Swift ha empleado su vida personal como fuente de inspiración principal de su obra: relaciones sentimentales, amistades, conflictos profesionales o disputas públicas con figuras como Kanye West, en contadas ocasiones han tenido respuesta por parte de la artista si no ha sido a través de su música.
Su discografía funciona como un diario abierto. Escuchar cada uno de sus álbumes en orden cronológico permite reconstruir etapas vitales de la vida de la artista y comprender sus aprendizajes o cambios de perspectiva ante la vida. Cada nuevo lanzamiento no aparece en el vacío, sino como un capítulo más de una historia mayor, como una serie que se presenta por temporadas.
Desde el marketing, esto tiene importantes implicaciones, como generar una relación para-social de los fans hacia la artista, quienes la sienten como una amiga en cuyas canciones encuentran respuesta a cosas que a ellos mismos les pasan, es decir, una conexión sentimental y emocional. Igualmente, la forma en que su obra se construye aumenta los costes emocionales de abandonar o dejar de seguir la historia de la artista. Para quienes han invertido años siguiendo su narrativa, resulta difícil desvincularse sin más, pues no solo consumen canciones, sino una historia que aún está sin terminar, lo que les mantiene conectados a la artista y su obra.
- Su comunidad “las swifties” y la creación conjunta de valor
El tercer pilar, pero también el más importante de su éxito, es su comunidad y, en particular, la especial relación que ha construido con ella. Pues, las y los “swifties” como se hacen llamar, no son consumidoras pasivas, sino participantes activas en la construcción del universo artístico y simbólico de la artista.
Durante años, Taylor y su equipo han perfeccionado una estrategia basada en pistas y referencia cruzadas, antes, durante y después de cada acción o lanzamiento. De tal manera que, cuanto mayor es el conocimiento previo del fan sobre la artista, mayor valor extrae de la canción que Taylor ha escrito. La misma canción puede llegar a significar algo distinto para quien la escucha por primera vez que para aquellos fans que saben identificar las referencias ocultas. Es la manera en que la artista premia a sus fans más fieles y alimenta a quienes la descubren a querer saber cada vez más para poder disfrutar por completo de la historia que están escuchando.
Esto, no es sino un ejemplo claro de co-creación de valor, pues el significado final del producto, que es la canción, va a depender de la interpretación que haga el oyente en base a su conocimiento de la artista.
No solo en las canciones, sino también en sus conciertos se observa esta lógica de co-creación de valor con el público. The Eras Tour, la gira más exitosa de la artista hasta la fecha, se preparó, tal como la propia artista definía, como una experiencia narrativa estructurada. Cada parte del concierto abarcaba una de las etapas con las que los fans identifican los distintos álbumes: la inocencia adolescente, el amor, la nostalgia, la venganza…, de tal manera que el espectáculo recompensaba el conocimiento previo de los fans y reforzaba su sentimiento de pertenencia.
Además, en un alarde de demostrar a sus fans que ella también los sigue, a lo largo del Tour incorporó dinámicas iniciadas espontáneamente por los fans como el intercambio de las famosas pulseras de la amistad inspirado en la canción “You´re On Your Own Kid”, demostrando a su comunidad que no solo son consumidores, sino que también participan y moldean su universo artístico, por ello les necesita activos.
Entonces, ¿es éxito musical o estrategia?
Volviendo a la cuestión inicial, el éxito de Taylor Swift difícilmente puede explicarse únicamente por su talento musical. Este es, sin duda, una condición necesaria, pero no suficiente. La clave reside en haber comprendido que el producto no son solo las canciones, sino la experiencia completa: la historia, la pertenencia y la emoción compartida. Desde una óptica de marketing, el caso de Taylor Swift puede leerse como un manual sobre construcción de marca personal sostenida a lo largo del tiempo, desarrollo de una narrativa coherente y evolutiva fácil de identificar y acoger por los fans, y activación de procesos de co-creación que transforman al consumidor en comunidad y garantizan su permanencia en el universo Swift durante más tiempo. Así, en un mercado musical saturado de oferta, esta artista ha conseguido significar algo para quienes la siguen, construyendo ello su ventaja competitiva principal y difícil de copiar.
Referencias
https://www.billboard.com/espanol/noticias/taylor-swift-eras-tour-supera-2000-millones-de-dolares-en-ventas-1235849106/
https://forbes.es/forbes-women/513408/taylor-swift-se-convierte-en-la-cantante-mas-rica-del-mundo-quien-va-justo-detras-de-ella/
Canavan, B., & McCamley, C. (2020). The passing of the postmodern in pop? Epochal consumption and marketing from Madonna, through Gaga, to Taylor. Journal of Business Research, 107, 222–230. https://doi.org/10.1016/j.jbusres.2018.12.005
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Vargo, S. L., Lusch, R. F., Vargo Is Visiting Professor Of Marketing, S. L., Smith, R. H., Hunt, S., Laczniak, G., Malter, A., Morgan, F., & O’brien, M. (2004). A New Dominant Logic / 1 Evolving to a New Dominant Logic for Marketing. In Journal of Marketing (Vol. 68).
Henar Ortega Pérez.
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