La mitología griega está llena de historias que nos ayudan a reflexionar sobre la condición humana. Un ejemplo que recordamos aquí es el mito de Narciso y Eco, que tanto ha influido en la literatura, el arte o la psicología.
Narciso era un joven extremadamente hermoso, hijo de una ninfa. Cuando era niño, su madre pidió a un adivino que le dijera si su hijo viviría mucho tiempo, y el adivino respondió que sólo viviría si no veía reflejada su imagen en un espejo (“si no se conociere”, según la traducción del texto de Ovidio), así que su madre evitó siempre objetos en los que pudiera verse reflejado. Cuando Narciso creció, muchos jóvenes y ninfas se enamoraron de él, pero él los rechazaba a todos. Entre ellos estaba Eco, una ninfa a quien Hera, la esposa de Zeus, había maldecido y que solo podía repetir las últimas palabras que escuchaba. Eco vio a Narciso y se enamoró profundamente de él, pero no podía hablarle debido a su maldición. Lo seguía oculta y en silencio, esperando que algún día él le hablara. Un día, mientras paseaba, Narciso notó la presencia de alguien y llamó en voz alta para saber quién era. Eco respondió repitiendo sus palabras. Narciso, viendo que le respondían, comenzó a hablar. Eco, ansiosa y emocionada, trataba de contestar, pero solo era capaz de repetir lo que él decía.

Eco y Narciso – Nicolas Poussin, Public domain, via Wikimedia Commons
Del mito a las redes sociales
Hemos elegido este mito por su valor simbólico a la hora de reflexionar sobre la relación de influencers y otras figuras mediáticas en redes sociales con los consumidores del contenido que generan, un tema del que ya habló nuestra compañera Henar en el post ¿Dejarán algún día de influir las influencers?
Estamos acostumbrados a encontrar en las redes muchas figuras (llámense influencers, creadores de contenido o prescriptores) que hablan de estilo de vida, moda, maquillaje, viajes, recetas, ejercicio físico… Al igual que Narciso, son admirados y adulados por sus seguidores. Atraen la atención de un público vulnerable a su influencia y deseoso de hacer y consumir todo aquello que sus ídolos mediáticos les sugieren. Son receptores de un contenido que, por otra parte, pierde autenticidad cuando se idealiza el personaje o a medida que se incrementa el uso de la IA. Así, cuando la audiencia carece de espíritu crítico, se convierte en Eco, la representación de la pérdida de identidad. Escuchan y repiten lo que otros dicen, observan e imitan comportamientos; son Eco de noticias, contenidos y temas que, al final, se convierten en tendencias.
La historia trágica de Narciso y Eco continúa
Eco, incapaz de comunicarse, pero atraída por Narciso, salió a abrazarlo, Narciso la rechazó diciendo que preferiría morir antes que estar con ella. Eco, destruida por el rechazo, se ocultó en las montañas, donde su cuerpo se deshizo, quedando solo su voz, repitiendo las últimas palabras de quienes hablaban. Némesis, diosa de la venganza, habiendo presenciado el desprecio de Narciso, decidió castigarle condenándole a enamorarse de su propia imagen. Así, un día, mientras Narciso bebía agua de un manantial, vio su propio reflejo en el agua y se enamoró de él, sin saber que solo era una imagen. Quedó tan absorto mirando su reflejo que olvidó comer y dormir, hasta consumirse junto al manantial. Su cuerpo fue transformado en la flor que lleva su nombre.

Eco y Narciso – John William Waterhouse, Public domain, via Wikimedia Commons
Comunicación responsable y espíritu crítico
Volviendo a nuestra propia historia y al simbolismo de este mito, Narciso también representa el peligro que corren los influencers y creadores de contenido de incurrir en comportamientos vanidosos y de autoensalzamiento a medida que crecen en seguidores y en impacto. Ello puede derivar en la pérdida de conexión con su audiencia y en la generación de antipatía social (Hollebeek et al., 2022). Como indican Zheng et al. (2020) es posible que proyectar una imagen moderadamente positiva de uno mismo sea la estrategia más adecuada para maximizar los efectos positivos en la percepción de los demás.
Curiosamente, también se ha observado una tolerancia al narcisismo en redes sociales. Esto se debe a que ciertos individuos comparten la creencia de que la autopromoción o las acciones exhibicionistas son atributos atractivos en otros. Se crea así una red social homogénea basada en una personalidad narcisista compartida (Jin y Muqaddam, 2018).
Esta reflexión nos lleva a sugerir una comunicación donde las marcas o los creadores de contenido sean conscientes de su impacto social y capaces de evaluar de forma crítica su propio discurso. Una comunicación responsable es la que fomenta un contenido auténtico y empatiza con la audiencia. No conviene fomentar la admiración pasiva de los seguidores, sino la interacción reflexiva.
Aunque el narcisismo como característica social puede ser deseable en ciertos contextos, también puede conllevar la pérdida de credibilidad, sobreexposición y desgaste de la relación con la audiencia.
Por otra parte, como consumidores, debemos educar nuestro espíritu crítico, de manera que sepamos reconocer cuándo existe una dependencia emocional de personajes y contenidos que puede derivar en la manipulación y en la pérdida de nuestra identidad. Un consumidor informado, reflexivo y consciente de lo que consume en redes es aquel que tiene su propia voz y no es el eco de los demás.
Carmen Camarero
Referencias:
Zheng, A., Duff, B. R., Vargas, P., & Yao, M. Z. (2020). Self-presentation on social media: When self-enhancement confronts self-verification. Journal of Interactive Advertising, 20(3), 289-302. https://doi.org/10.1080/15252019.2020.1841048
Hollebeek, L. D., Sprott, D. E., Urbonavicius, S., Sigurdsson, V., Clark, M. K., Riisalu, R., & Smith, D. L. (2022). Beyond the Big Five: The effect of machiavellian, narcissistic, and psychopathic personality traits on stakeholder engagement. Psychology & Marketing, 39(6), 1230-1243. https://doi.org/10.1002/mar.21647
Jin, S. V., & Muqaddam, A. (2018). “Narcissism 2.0! Would narcissists follow fellow narcissists on Instagram?” the mediating effects of narcissists personality similarity and envy, and the moderating effects of popularity. Computers in Human Behavior, 81, 31-41. https://doi.org/10.1016/j.chb.2017.11.042
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